Modesto Lacén: un actor entregado a su oficio

Muchos lo conocieron gracias al éxito que tuvo—y sigue teniendo—la telenovela ‘Celia’ a través de Estados Unidos y Latinoamérica, pero el actor puertorriqueño Modesto Lacén no es un novato. Todo lo contrario; es uno de los artistas latinos más preparados, experimentados y polifacéticos de nuestro tiempo. Durante el marco de la 57 edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, charlamos con Modesto para conocerle más a fondo y descubrir su cargada agenda de proyectos. 

Vistiendo una sencilla camiseta blanca “que no tuve tiempo de planchar,” nos recibió Modesto en el lobby de su hotel. Sentados ya en la terraza con la ciudad de Cartagena de fondo, Lacén nos comienza a hablar sobre su infancia. El orgullo por su pueblo de Loíza, y sus raíces, es ejemplar. Allí nació su amor por el arte. De hecho, nos cuenta que desde que tiene memoria siempre tuvo aptitud e interés por la actuación. “Desde pequeño mis maestras me exhortaban a participar en las competencias de poesía, de oratoria; entonces siempre me destaqué y me gustaba. Me gustaba la experiencia desde los 6 años.” Pero más allá de lo que a uno le enseñan en el colegio, mucho, si no todo, tiene que ver con lo que nos inculcan durante nuestra crianza en casa. “Paralelamente a eso, comenta Modesto, “mi mamá nos llevaba al cine mucho, yo iba al cine a ver estas películas de los ochenta, que eran grandes películas, me seducían mucho, me gustaba la historia, lo que veía.”

“También íbamos al teatro,” añade Lacén. “Mami nos llevaba al teatro, entonces crecí con un interés que fui definiendo cuando ya tenía mis años de adolescente, como que me gusta la actuación, o sea con lo que hacía en el colegio, yendo al cine y al teatro, pues me nutrí de esa experiencia y empecé como a soñar que me gustaría, y pude apalabrarlo cuando ya estaba en mi adolescencia.” De ahí viene su vocación de actor, nos cuenta Lacén. De esa inquietud que tenía de pequeño, y que se fue alimentando con el cine y teatro que vió durante su crecimiento.

Tomó clases de actuación en unas escuelas pequeñas de Puerto Rico, y al graduarse de secundaria, entró a la Universidad de Puerto Rico donde estudió Humanidades con concentración en Teatro. En ese entonces fue que comenzó a trabajar profesionalmente. “En teatro en Puerto Rico hice casi todo: clásico, musicales, teatro contemporáneo, algunos clásicos de Estados Unidos, de todo un poco. Hice teatro en inglés en Puerto Rico, televisión y cine.”

En 2005 decidió dar el salto a Nueva York. Fue primero a Los Ángeles, pero Celia Cruz lo atrajo a Nueva York, porque antes de la serie ‘Celia’, hizo una obra de teatro en el circuito de Off-Broadway que se llamaba ‘Celia: la música y vida de Celia Cruz’ donde también hizo el papel de Pedro Knight.

Cine Casual: Eres un actor polifacético. Háblanos un poco de las diferencias que encuentras entre trabajar en cine y teatro.

Modesto Lacén: Obviamente hay que hacer ajustes en el delivery del personaje, pero la preparación para mí es la misma; desde el análisis del texto, buscarle humanidad a estos personajes. Cuando son personajes históricos, pues hacer una investigación lo más extensa posible. Yo, por ejemplo, para Clemente, para Rafael Hernández, esos dos específicos leí mucho; contacté a sus familias para conocer a las viudas de Roberto y Rafael. La preparación para mí es la misma, trato de ser específico, para mí una buena actuación es una actuación específica. Leer, por ejemplo, para las películas que son basadas en libros. Me leo el libro, estudio el género; trato de sumergirme en el mundo de cada proyecto. Pero los ajustes son más bien de actuación. En teatro, hay que proyectar la voz, es un balance constante entre lo que ya está listo, lo que uno ha ensayado, versus el público y las reacciones. Tratar de todas las noches hacer un trabajo como si fuera la primera vez. El teatro requiere una energía muy particular y una disciplina grande, porque por ejemplo, en la obra de ‘Celia’ eran ocho funciones semanales en inglés y en español. Física y mentalmente terminábamos exhaustos los domingos. Entonces, poder tener la misma frescura semana tras semana conlleva una gran disciplina. Ahí viene el oficio, ahí viene la importancia de estudiar actuación. En cine, la diferencia es que no todo es cronológico, uno tiene un poco más de descanso, pero igual las jornadas son largas. Más bien, para mí es el ajuste del medio. En teatro hay que proyectar todo, esa energía, versus cine que es contenido, es trabajar para la cámara, para el tiro y confiar que la cámara va a recoger todo el trabajo que uno ha hecho mental en su casa, la asignación que uno hace como actor, confiar que la cámara y el director van a permitirte jugar a ser espontáneo y seguir reaccionando a lo que tienes allí, pero confiar que la cámara va a recogerlo.

CC: De los personajes que has interpretado, ¿cuál ha sido del que más has aprendido?

ML: El personaje de Tomás en ‘La esclava blanca’; que fue una serie que se estrenó acá en Colombia por Caracol TV y que ahora está en Netflix, y por el cual he recibido varios premios. Tomás es un personaje bien difícil, porque es un hombre que la vida literalmente convirtió en un hombre opaco, un hombre triste, un hombre que se va empequeñeciendo con todos los golpes de la vida. Es un personaje que está desde el primer capítulo hasta el último, un personaje por el cual tuve que recurrir a muchos recursos porque es un esclavo que sufre mucho, unas escenas duras. Hubo muchas escenas en que salía yo compungido con lo que veíamos y con lo que recreamos en la escena. De Tomás aprendí mucho. Yo siempre he tenido mucho respeto por los ancestros, por las personas que vienen antes de nosotros, que han abierto puertas y que permiten que yo, actor afrodescendiente puertorriqueño, este aquí en Cartagena en el festival de cine y que ayer, por ejemplo, me encontré unos franceses y gracias a la educación que tuve en la universidad hablé en francés con ellos, y hablo portugués y hablo inglés. Entonces respeto mucho esa gente que abrió camino. Entonces Tomás me recuerda, me reafirma el compromiso que siento y que quiero continuar en mi carrera, de representar a los afrodescendientes. Siento que con el trabajo que no solamente hago yo, sino otros actores afro, que los jóvenes afro, niños y niñas, sueñen y sepan que hay posibilidades, que no porque sean negros y nazcan en pueblos y comunidades pobres significa que eso es lo que se merecen el resto de sus vidas. La pobreza no es bonita. Aprendí que tengo que continuar, tengo que seguir representando, porque a través del arte y la actuación sé que estoy dándole cara, estoy dándole cuerpo a lo que mis abuelos creo que no soñaron nunca. Mis abuelos, gente humilde, que trabajó en la caña de azúcar en Puerto Rico, que vivieron una vida y que gracias a su esfuerzo ahora yo estoy viviendo otra, y que siento que tengo que honrar esos que vinieron antes de mí a través de mi trabajo.

Actualmente, Modesto se encuentra trabajando en algunas series televisivas y un cortometraje de su propia autoría, pero en la pantalla grande tiene varios proyectos alineados.

Entre sus recientes proyectos de cine boricua se encuentran ‘Dos caminos’ (la cual se estrenó hace dos semanas en Puerto Rico y que pronto llegará a cines y festivales en EE.UU.), ‘Sol de medianoche’, basada en un libro homónimo de Edgar Rodríguez Juliá (la cual le dió la oportunidad de reunirse con su gran amigo, el cantautor Pedro Capó), ‘El Chata’ y ‘Angélica’.

En Estados Unidos filmó una película latina titulada ‘He matado a mi marido’, la cual describe como “una comedia a lo Almodóvar”, y  que es protagonizada por María Conchita Alonso, Eduardo Yánez, Assumpta Serna, y un grupo de actores de España, México y Puerto Rico. La última, ‘La barbería’, es una comedia basada en una obra que hizo en Nueva York en el 2010 sobre una barbería dominicana en Washington Heights.

Como si fuera poco, Lacén se encuentra trabajando en su primer cortometraje. “Estoy bien emocionado con eso. También vine (a Colombia) a inspirarme. Es una historia real de un amigo mío, se llama ‘Ese olor a lechón’, es una comedia sobre la espiritualidad. Es un muchacho obeso que es bailarín en una compañía donde todos son obesos. Ellos están representando una danza en honor a las pinturas de Fernando Botero y en esa pieza el protagonista tiene que enfrentarse a un desnudo, entonces tiene issues con su cuerpo. Paralelamente, su novia/prometida se cambia de religión al Candomblé, una religión de Brasil, y entonces se enfrenta él a sus propias creencias religiosas. Es una comedia de un descubrimiento que el protagonista tiene a raíz de estas dos situaciones. Estoy bien contento con lo que he visto- ya se editó y tenemos el segundo corte- se está haciendo la música. El plan es terminarla y estrenarla a lo mejor en el FICCI (Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias) del año que viene. Estén muy pendientes…’Ese olor a lechón’, escrita y dirigida por este servidor. Mi primera peliculita,” dijo con una sonrisa.

Pendiente a nuestras redes sociales (facebook, twitter e instagram), que la próxima semana estaremos publicando la segunda parte de nuestra entrevista a Modesto Lacén.

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