‘Alanis’: Política, urgente y amorosa

Política, urgente y amorosa. Así describe la directora argentina Anahí Berneri su más reciente film, ‘Alanis’, el cual le valió la Concha de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de San Sebastián en 2017.

Anahí Berneri recibiendo la Concha de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de San Sebastián 2017 / Foto: Gorka Estrada

Su quinto largometraje retrata tres días en la vida de una prostituta y su pequeño hijo. Haciéndose pasar por clientes, dos inspectores municipales clausuran su hogar y se llevan a su compañera, acusada de trata. Alanis llega con su ropa de trabajo y llena de engaños a parar donde una tía, en un local de modas frente a Plaza Miserere. Desde ese barrio multirracial, de tránsito y violento, Alanis intenta recuperar su dignidad, ayudar a su amiga y cuidar a su hijo. Ofrece en la calle lo que sabe hacer, pero hasta la calle tiene sus reglas y Alanis tiene que pelear por su lugar.

Conversamos con Anahí a propósito del estreno de ‘Alanis’ en Estados Unidos, y esto fue lo que nos dijo…

Sobre su llegada al proyecto 

Fui convocada a través de una asociación de actores, a través de un convenio que tenía con la asociación de directores en la que yo tengo militancia política. El guión que me pasaron era un guión que no estaba muy claro si el tema era la prostitución o la trata de personas. Algo de eso fue lo que me llamó la atención. Siempre dije que no me interesaba [el guión], que sentía como un peligro. “Y que querés?” me dijeron. “Lo harías cambiando el punto de vista? ¿Tomando el punto de vista de una mujer trabajadora sexual?” Y dije si. Me dieron libertad para trabajar con el guión. La película originalmente era un cortometraje que hicimos en dos días, con una bolsa de trabajo, la asociación de actores. Mi primer llamado fue decirle a Sofía Gala que quería trabajar con ella y su hijo. El corto son los primeros 15 mins de la película. La verdad es que yo tenía más preguntas que respuestas para hacer mi guión. No era un tema que yo estaba estudiando, ni que tenía tampoco una posición tan franca tomada. Intenté, como en todas mis películas, ejercer un juicio de valor.

Convertir el corto a un largometraje

Creo que del guión original lo que quedó fue el nombre y el espacio. El cortometraje trabajaba sobre la idea de un privado, un departamento que no tiene habilitación. En Argentina, la prostitución no está penada, no se puede penar a las personas que ejercen la prostitución, pero no hay ningún lugar donde sea legal ejercerla. O sea, están prohibidos los lugares pero no las personas, por lo cual hay una absoluta contradicción al respecto. También sucede que a nivel de leyes, se intenta equiparar la trata de personas a la prostitución. Yo creo que hay una inercia; cuando los medios nos la pasan diciendo “detrás de cada mujer que se prostituye hay un victimario, hay un tratante, todas son víctimas de trata,” uno lo tiende a creer. Para mi, lo que sucede es que el tratante es el estado, básicamente, es la pobreza que existe, y que es mucho más sencillo pensar en un eje del mal, en una organización de tratantes, que pensar en que la misma pobreza que arrastran muchas mujeres al dedicarse al trabajo sexual y que este si puede ser una opción de vida. Ese para mi era el gran desafío. Creo que cuando uno retrata en el cine personajes que están dentro de una marginalidad, el trabajo es acercarlos al espectador y generar identificación. Ponernos en los zapatos de otros. Es casi el mayor poder que tiene el cine, de que por un rato podemos ser otros. Estar en los zapatos de otro, la vida de otro. Esta era realmente una hermosa oportunidad. Dura, pero hermosa.

La vida en el set, trabajar con niños y buscar la verdad

Hacía corte, sacaba la cámara y había contención, había abrazos, había calidez y había respeto. También lo que sucede cuando entra un niño a un set es que todos se enfocan. Es maravilloso, sobre todo cuando uno le da libertad a los chicos. Porque uno puede trabajar más con la verdad. Un niño en un set, una risa es una risa, un llanto es un llanto, entonces la vara de la actuación para el resto de los actores sube extraordinariamente, porque hay que estar a la altura de la verdad. Estoy muy agradecida porque Sofía me dejó retratar ese vínculo tan peculiar que tiene con su hijo. Se retrata el amor, la verdad y el cariño. Yo creo que cuando uno graba en locaciones reales, con una madre e hijo reales, eso traspasa la pantalla. No quiero decir que uno no puede encontrar la verdad en el trabajo con actores, pero cuando un tiene la oportunidad de retratar algo tan rico como la realidad…uno siempre está buscando que en las representaciones de uno haya verdades. Pero a veces le toca representar algo que es verdad sin ánimos de documental, ponerle el punto de vista a algo que es una realidad social, que es lo que me encanta, cuando uno puede tocar sin hacer militancia, sin ser didáctico, sin bajar líneas. Se puede ocupar de un tema social y volverlo a poner en agenda, como sucedió con ‘Alanis’. ‘Alanis’ denuncia un entramado que no es de fácil solución, que habla mucho de la pobreza, no solo argentina, sino latinoamericana.

Anahí Berneri, Sofía Gala Castiglione y Dante Della Paolera detrás de cámaras. / Foto: Varsovia Films

El estilo visual de la película

‘Alanis’ es una película de diseño de producción. Una película que se pensó, para que fuera posible dentro de un esquema de producción. Este esquema de producción era intentar filmarla en dos semanas. Hacerla rápido porque el niño crecía. Uno muchas veces hace de la falta de recursos, de la limitación, una ventaja. Sabíamos y queríamos que la puesta sea de pocos planos, que desde los espacios que teníamos queríamos ampliar el punto de vista, para eso el espejo está utilizado de esa forma, como si uno estuviera viendo dos planos a la vez, dos puntos de vista a la vez. No solo desde la parte de la introspección sino desde multiplicar y darle ritmo visual a la imagen. Por eso trabajamos todo con cámara fija, siempre privilegiando la composición, y teniendo como norte de que se trataba la película. Decíamos “bueno, a ver, lo más fuerte es el cuerpo de Alanis, y es una película que habla de los cuerpos, entonces no tenemos que tener miedo a cortar cabezas.” La puesta estaba pensada de una forma coreográficamente y trabajamos con muchas marcas en el suelo, por donde nuestros personajes tenían que pasar para componer el plano. Para mí fue un desafío muy lindo. También, desde esa propuesta fue que se le pidió a Sofía que evitáramos el maquillaje excesivo, que aparecieran los moretones y su cuerpo de mujer real, y eso también le da una verdad. Le dimos a la película una imagen estilizada, pero a la vez cruda, una intención de búsqueda de belleza desde un lugar crudo.

Su escena favorita

Creo que las escenas que son más desafiantes para un director generalmente son las que uno más aprecio le tiene. La escena del alojamiento con el cliente, que si bien estaba en el papel, era muy difícil de transmitir conceptualmente. Para mi, el nombrar -la palabra- es más violenta que el acto. Acá hay un cambio de poder y quiero trabajar sobre la idea de cómo nos excitamos a través de nombrar a otro para denigrarlo sexualmente. Esta idea de “puta”, “puto” y que el acabe a través de los insultos de ella. ¿Por qué necesitamos dominar, insultar, humillar, para excitarnos como sociedad? No es solamente el cuerpo el que recibe violencia, es más fuerte, es el estigma. No es que uno tiene que salvar a estas mujeres del trabajo sexual, lo que tenemos que salvar es de la estigmatización de que nuestros peores insultos sean “el hijo de puta” y “la puta madre”. Era tan bello decirlo, pero ¿y ahora cómo? ¿Cómo sucede esto? Es una escena que esa violencia se siente en el espectador. Las veces que he estado en una sala, la gente quiere que termine esa escena, que todo se acabe, y no se está viendo una violencia física, se está viendo una palabra. Se están escuchando esas palabras que resultan muy hirientes y muy fuertes.

Sofía Gala Castiglione como Alanis en el film ‘Alanis’ de Anahí Berneri / Foto: Uncork’d Entertainment

‘Alanis’ en Estados Unidos

Unos meses antes de recibir la oferta de ‘Alanis’ estaba en una autopista en Miami yendo a un aeropuerto, y vi un prostíbulo muy grande. Me puse a discutir con el padre de mis hijos, y productor de ‘Alanis’, sobre si la prostitución era trabajo o no. Creo que era la primera vez que lo discutí, y fue la primera vez que apareció [el tema].  Ahora se estrena en Estados Unidos y creo que para ustedes también es una asignatura pendiente. Es algo que se esconde muchísimo y revela también en lugar de las desigualdades sociales de la pobreza. No es un tema simplemente latinoamericano. He tenido la alegría de viajar mucho con ‘Alanis’, es un tema que no tiene una solución y no está en agenda porque es un tema que se intenta esconder. Si esto se puede hablar en el ámbito privado de quien vaya a ver la película y si trasciende eso, mejor por supuesto.

El panorama para las directoras en Latinoamérica

Hay de verdad un trabajo que nuestras referentes, nuestras pioneras, han hecho. Es muy importante que las directoras, las chicas que estudian cine tengan referentes mujeres. Yo soy docente y empiezo a escuchar a directores varones que tienen como referentes a directores mujeres; eso es algo que nunca lo había escuchado y es muy emocionante que suceda. Creo que las escuelas de cine han tenido mucho que ver; han sido una manera de democratizar la entrada de la mujer al cine desde un lugar del talento de paridad. Han tenido mucho que ver y también el trabajo que hemos hecho desde la militancia de tantos años. Yo creo que en Latinoamérica y en el mundo, el acceso de la mujer en la dirección y otros rubros va a crecer. Yo acabo de grabar una serie para Telefe; si en el cine teníamos algún tipo de representatividad las mujeres, en la televisión es inexistente. No hay mujeres directoras en TV, ni en planta en un canal. No existe, y es un cambio enorme de paradigma que creo que se va a ir dando. Ya estamos unidas. Viajo a Panamá y hay charlas de directoras mujeres, viajo a La Habana y nos juntamos. Hay algo de compartir, de la sororidad. También ocurre que uno ve que muchas veces hay todo un trabajo que tenemos que hacer las directoras mujeres de atrevernos a cierto lugar de popularidad bien manejada. Desde llegar a un público más grande con las cosas que tenemos que decir, con nuestro discurso, con nuestra mirada. Porque es cierto que uno puede decir “si pero los mayores presupuestos no son para la mujeres, pero las pelis comerciales no son para las mujeres”, y muchas veces somos las mismas mujeres que nos corremos de ese lugar. Si uno se pone a pensar cuántas directoras de cine mujeres hacen cine comercial, son muchas menos. Me estoy incluyendo. Yo lo que hago es que hago películas de autor, pero intento llamar a actores que son muy reconocidos y muy populares con esta idea que el discurso se abra, que la mirada se abra, que no nos quedemos en el nicho festivalero, eso sería la idea.

Tuve mucho miedo antes de aceptar el proyecto. Y está bueno. Hay que vencer miedos. A las directoras mujeres, que no se preocupen por ser políticamente o no políticamente correctas, que pongan su mirada en punto. No nos restrinjamos por el feminismo o por las bajadas de líneas políticamente correctas.

Sofía Gala Castiglione como Alanis en el film ‘Alanis’ de Anahí Berneri / Foto: Uncork’d Entertainment

‘Alanis’ comenzará su recorrido por cines estadounidenses el 30 de noviembre en Laemmle Glendale (Los Angeles), seguido por otras ciudades. El 4 de diciembre tendrá su lanzamiento en plataformas digitales (VOD).

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4 comentarios sobre “‘Alanis’: Política, urgente y amorosa

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